"No se le puede decir a la primavera:
ojalá que llegues pronto
y que dures bastante.
Sólo se le puede decir: ven,
bendíceme con tu esperanza,
y quédate todo el tiempo que puedas"
Paulo Coelho.
ojalá que llegues pronto
y que dures bastante.
Sólo se le puede decir: ven,
bendíceme con tu esperanza,
y quédate todo el tiempo que puedas"
Paulo Coelho.
Recuerdas que todo comenzó con tus manos frías entre las mías? Y las miradas se cruzaron, se fijaron en los ojos de la otra y el tiempo se extendió, se hizo eterno y no importó que tu ex y mi amiga estuvieran al otro lado de la mesa.
Esa noche dormí con tu ex y tu soñaste que me besabas, querías (según tú) haber dormido conmigo, pero la neta, yo quería dormir con tu ex. Amaneció y me la pasé coqueteando contigo. Tú tenías que ir con tu amiga y te quedaste al escuchar mi proposición, "pasamos a dejarla a su casa, y de ahí nos regresamos, te dejo en tu casa y me voy a la mía". Tu ex (una de mis mejores amigas) arruinó el plan cuando me dijo que tenía que hablar contigo. Será para la próxima, te dije, y tu cara de asombro era evidente.
El lunes siguiente nos vimos, quedamos después de haberte llamado como 6 veces el domingo, fuiste por mi a la facultad. Me gustabas tanto, tenía tantas ganas de tocarte, de estar junto a ti, de besarte, pero yo tan joto no me atreví a hacer nada... ni un beso, ni con la evidente muestra de que tu también querías que te besara. Me hace gracia pensar en ese momento, las dos sentadas en el sillón de tu casa, viendo una película que ninguna de las dos sabremos de que trata, ni en qué acabo, y tú, tan bella quitándote los lentes y exclamando por fin! al ver que la mama nos dejaba solas... y yo pensando, pinche joto, dale un beso, te lo está pidiendo, y naaaaa... sólo tomadas de la mano, apretando las manos... y yo tan joto, que soy joto, que no, que no me sale.
Y en la noche llegó Dulce para cenar con nosotras, fue cuando se dió cuenta de la química que había, porque neto que lo que nos pasaba se sentía, se olía a distancia. -ya se besaron sus bocas, se tocaron sus partes, se dieron sus tesoritos?- me preguntó Dulce. -no guey- contesté entre divertida y avergonzada, con el rojo encendido en la cara -ni siquiera nos hemos besado-
Pero no tardo mucho en llegar ese beso. Tú en mi cama, de refugiada, con mi perfecto plan por tenerte entre mis sábanas... -ay doctora no cooperas!- te dije temblando, esperando que dijeras que si, -la que no coopera eres tú- rezongaste. Fue todo lo que necesité, nos besamos y en tres segundos me quité toda la pijama. Ahora con el tiempo, nos reímos de lo facilotas que fuimos, a mi que no necesitaste decirme casi nada al tiempo que voló la ropa y a ti que en la primera cita terminaste en mi cama. Se nos pasó la jotería, llovía y nos amamos toda la noche. Amanecí, como dice la canción, entre tus brazos, con la sonrisa dibujada en los labios. La misma sonrisa que llevé tatuada durante mucho tiempo.
Neto que me sentía en las nubes, tan alto como nunca estuve, tan alto como nunca volveré a estar.
Y el amor perfecto nació entre las dos, y creció en Villa, en su centro, en la paletería donde perdí la cartera y encontré la vida, en las calles de Tamulte, en el camión rumbo a Paraíso, en el Puya, en Comalcalco, en Coconá, en todos los lugares en dónde nos amamos; ojalá nunca quieras olvidar nada de esos días, nada de lo que vivímos allí. Y creció, se hizo inmenso, en las horas que se sucedieron eternas, y que sin embargo, se fueron volando.
Y durante muchos días sólo existió ese amor que nos consumía, que crecía dentro de ti y de mi. Sólo había ese amor, de noche, de día. Sólo amor, en el desayuno interminable con café y la caja de galletas que casi te terminaste en el cine; en el quehacer diario, que hacíamos casi desnudas; en las pláticas de la vecina que insistía en contarte de su Fulge; en el baño diario que se negaba a terminar; en todos los besos; en el roce apretado de tu pierna junto a la mía (pues era lo único indecente que podíamos hacer en la chombi); en los días de sol que nos encantaba tomar atrás del centro de salud, desnudas, rozándonos los sexos, frotándonos la piel.
Y allí aprendí a amar tu cuerpo desnudo, visión, milagro, felicidad matutina. Aprendí a amar la húmedad de nuestros cuerpos, la lluvia que caía de tu cuerpo al mío; tu olor y sabor tan iguales a los míos; algunas de tus manías, asombrosamente parecidas a las mías. Aprendí a amar tu bata de mangas cortas, tus flexi desgastados de tanto caminar; tu camino diario a las casas de salud; tu cara de terror al ver mi desmayo después de una inyección; tu diaria visita a la balanza pa'ver si ya habías bajado de peso; tu arroz hervido y mis calabazas sin sabor. Allí aprendí a amar tus besos, tus abrazos, tu cuerpo apretado al mío, aprendí a amar la calma que nos inundaba después de hacer el amor, las sábanas que terminaban mojadas, el agua helada que siempre me niego a tomar... Villa nos dió todo, incluso la mentira, la ilusión de que esto iba a ser por muchos años. No me digas que no lo creiste? No me digas que no deseaste pasar un año y muchos más a mi lado?
Y tu amor me dió alas, de cera, pero al fin alas. Tu amor me quitó miedos, me dió fuerzas. A tu lado me sentía completa, inmensamente feliz. Tu amor fue casi perfecto. Nuestro amor en ese tiempo fue perfecto.
Y ahora que ya no te tengo, ahora que ya no estoy contigo, escribo esto para ti, esta única carta en el camino para ti. Ya ves, de pues de todo si hubo una carta en el camino para ti. Para que sepas, que a pesar de no querer verte, tú siempre estarás ahí. Pues tu espina, que con gusto me clavé en el costado, no saldrá nunca. Y tu amor (im)perfecto será mi sueño de las noches sin dormir, tú serás siempre mi sueño y te llamaré en las noches en que se me niegue dormir.
A partir de hoy le pediré al Tobib, para poder seguir, para volver a amar, que te dibuje cada día más borrosa; que te coloreé con menos fuerza, con menos brillo y que recorte tu figura cada vez más lejos de mi. Pero ten la seguridad que una parte de este corazón es tuyo, sólo tuyo y allí estará por siempre guardado este amor. Este amor que siempre estará como recuerdo de lo que no volveré a buscar. Mi sueño que nunca volveré a soñar, pues un día lo soñe y tomó forma en ti y no podrá volver a ser nunca más.
Mi sueño... siempre.
Maktub.
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