20070222

los nombres del aire...

"fatma miraba con detenimiento una y otra vez la misma escena...
porque de pronto se había puesto a mirar
minuciosamente las cosas de todos los días,
encontrando en ellas la ventana hacia un mundo que,
para todos los demás, resultaba un enigma."
alberto ruy sánchez.


un correo de ida, uno de vuelta. casi al mismo tiempo. casi con el mismo título, algo sobre romper la magia. 2 fotos y toda una historia por delante.
la conocí en el concierto que cesaria evora daba en el zócalo, 2001. yo, de negro, fastidiada por el guayabo que me cargaba, preocupada por mi cabello, por verme bien tras los oscuros que tapaban mis ojeras. ella (recuerdas qué traías puesto?) acompañada por su "amiga" diciéndome que no podía aceptar mi café.
la busqué durante todo el concierto y la fui a encontrar cuando la multitud se hubo marchado, cuando dulce y yo decidimos esperar un poco más. entonces volteé y ella estaba a unos cuantos metros de mi. se acercó y nos abrazamos, recuerdo esa sensación como si fuera hoy, pues aún recorre en mi piel el mismo viaje.
segundo concierto de evora, quedamos de vernos temprano y pasar todo el dia en xochimilco. ha sido la única que me ha besado dentro de una iglesia y la única a la que le da miedo ver al cruxificado, pues cuando pasamos junto a él volteo la cara y me apretó fuerte la mano.
una señora nos corrió del atrio, supongo que la proximidad de nuestras caras al estar sentadas platicando era muy ofensiva.
cayó la noche y vimos el concierto. continuó la noche y su cuerpo onduló y me encontre debajo de ella.
a partir de ese momento empezó una historia sin fin, la historia de encuentros marcados por una búsqueda mutua. una historia que está marcada por otra historia. la de dos mujeres: fatma y kadiya; la historia de un encuentro en un hammam, el aire que lleva los nombres de aquellas dos. nosotras dos.
traspolé la historia a la nuestra en vista de la cuasi coincidencia de los nombres. y entonces el deseo se cargó de sus besos, de su movimiento ondulante y la llamé por todos los nombres bajo los cuales mi corazón la conoce. ella es el aire, es kadiya, es... aún.
cuando ella me buscaba, yo la soñaba. cuando yo la buscaba ella estaba con alguien más.
nos hemos visto pocas veces en 6 años y todos los encuentros están cargados de esa magia que creíamos romper. cada encuentro lleva en sí la carga de los besos no dados, de los abrazos que se quedan guardados, de las palabras que no hemos pronunciado en meses, de las miradas que no encuentran reflejo mas que en los ojos de la otra.
ella no es pensamiento constante ni consciente, pero está ahí, ondulando siempre en los límites de mi conciencia. ella sólo necesita decir al aire mi nombre para que yo sepa que me busca, para que yo responda a ese mismo aire que también la busco. que ella es parte de mi historia desde el principio. que nos hemos encontrado vida tras vida y que seguira siendo asi.

maktub.

1 comment:

Amorexia. said...

Amiga, te aplaudo! te grito! te lloró! es la historia callada un millón de besos y te creo literalmente eso de encontrarte vida tras vida con ella. La historia de este amigo amorexico y ella es similar, y sé que seguira siendo así.
Un abrazo de el alma.