20060903

3000 gramos y 50 centimetros...

"El que quiere nacer tiene que romper un mundo."
Demián. Herman Hesse.


... Y unas manos delgadas, con unos dedos largos, infinitos. Y unos pies grandes. Una boca pequeña (en eso se parece a mi, no pregunten cómo, pero así es), y unos ojos inquisitivos, preguntando en todo momento qué demonios hace en este planeta.
Ella se parece un poco más a su papá que a su mamá. Pero, tengo la certeza que ha heredado el carácter de su madre y lo sé por su mirada, que aunque Huma todavía no vea bien, sus ojos son dos pequeños pozos llenos de preguntas, llenos de curiosidad, esos ojos y la expresión de su rostro son el vivo reflejo de los modos de su madre.
El sábado la conocí y aunque ya nos habíamos tratado, ese día fuimos presentadas oficialmente. Confieso que al tenerla entre mis brazos lloré e inmediatamente me ví haciendo con ella un montón de cosas, llevándola al museo, al parque, al Dojo, etc. Yo creía que eso era como ridículo y hasta joto... pero no me importa, mi corazón de pollo a veces es demasiado sentimental y joto. Tener ese pequeño cuerpo entre mis brazos me inundo el corazón de amor, de una sensación de paz y bienestar muy diferente. Escucharla llorar no fue, como con otros bebés, un fastidio, al contrario, lo único que deseaba era poder entender su llanto y remediarlo. Verla dormir, verla comer, cambiarle su pañal, no es algo que yo no haya visto anteriormente, pero en esta ocasión me pareció algo nuevo, algo lleno de belleza.
Huma, me has robado parte de mi corazón, parte de mi vida te pertenece por libre albedrío y prometo estar siempre a tu lado y amarte todo el tiempo que la vida me permita...

Maktub.

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