20060906

las lecciones de lo inevitable...

Mujer, mi sueño:

No tienes idea de lo bello, y al mismo tiempo doloroso, que es escucharte, verte. Ver la luz de tu mirada y ese brillo de tristeza detrás de la luz. Es tan bello sentir el contacto de tu cuerpo, el contacto de tus labios.
Sí, te extraño. Sí, para que negarlo, te sigo amando. Sí, quisiera volver contigo. Pero, sí... también sé que no se puede. Que no debo.
Cada momento que pasa, cada encuentro que tenemos me provoca un sentimiento "agridulce". Hay cosas que no encajan y, aunque sé bien cuáles son, no las puedo definir, no las encuentro, no me son tangibles. Cada encuentro me acerca a la sensación del "punto de no retorno". Me hace sentir que nuestro tiempo ya terminó, que no hay recomienzo ni vuelta atrás. Y eso es lo agrio. Verte hundida en tu pasado, en tus fantasmas, me duele; me duele por ti y me duele por mi.
Porque para qué negar que deseo estar contigo, para que negar que alguna vez vi una luz en tu mirada que nunca habia visto en ninguna mirada. Para que negar que te sentí hecha para mi y a mi medida, que nada después de ti será lo excelente que fue lo nuestro; que ya no hay mujer que me haga sentir lo que sentí contigo (ni siquiera aquella por la que preguntas). Y lloro y me lamento por lo que fue. Y sé que es el apego por lo que me hiciste sentir lo que me duele más. Lloro por que no habrá en esta vida nada igual, porque sé que ya no buscaré esa luz en la mirada, porque ya no será milagro el cuerpo desnudo de ninguna mujer, porque ya no habrá viajes teniendo como punto de referencia tu horizonte. Porque, en una palabra, tú eres "mi otra parte". Tú, ahora me doy cuenta, siempre serás mi sueño, y le estoy diciendo adiós a mi otra parte en esta vida.
Y también sé que todo esto que te digo tú no lo sientes por mi, sino que, al contrario, tal vez esto es lo que sientes por Nancy; tal vez esto es lo que te dices muchas noches... de cierto, no lo sé. Pero si sé que es muy doloroso y que aún así pasará.
Me dueles mucho. Me duele saber que nuestro tiempo fue breve (muy breve, para lo que pensabamos, para lo que decíamos sentir). Pero que así debía ser, que así es y que no hay mucho que se pueda hacer.
Te amo Mirtha, pero ya me dí cuenta de que no te puedo pedir que vuelvas conmigo, porque estaría actuando por apego, por egoísmo. La verdadera experiencia del amor es la libertad. Pues al final de todo una parte de tu ser siempre será mío. Esa parte de tu ser que compartió tiempo, sueños, anhelos y tantas otras cosas conmigo. Y eso es lo dulce que queda...

- No sabes lo que dices - respondió el ángel. No existe la tragedia, sino lo inevitable. Todo tiene su razón de ser: sólo necesitas saber distinguir lo que es pasajero de lo que es definitivo.
- Qué es lo pasajero?- preguntó Elías.
- Lo inevitable.
- Y lo definitvo?
- Las lecciones de lo inevitable.


Maktub.

2 comments:

Marcos Monforte said...

Como una vez me dijo un amigo: "que las experiencias te sepan, primero, a gloria y, después, a dolor. De hecho, ¿es otra cosa la vida?"

Un fuerte abrazo de alguien que, desde el otro lado del oceano, sobrevive una situación similar.

Te seguré leyendo

Anonymous said...

Solo puedo decirte que tus palabras son sabias amiga.... que hicimos para merecer tanto dolor ..... solo puedo decirte que no llores por que termino... sonrrie por que sucedio te quello mucho.